Adoquín de mármol blanco, labrado con puntero y gradina, recuperado en las labores de limpieza de la obra de rehabilitación y musealización de la Serrería de Mármol de los Pardo.
Según información recabada por José Javier Carreño Soler, arqueólogo responsable de la supervisión de estas labores, en las actas capitulares del Ayuntamiento de Macael de los años 40, consta la necesidad de adoquinar la calle Calvo Sotelo (actual García Lorca), con piezas como ésta, debido al paso de los camiones procedentes de las Canteras del Río.
Para hacer frente a esta necesidad, y «puesto que todos los vecinos son canteros y para ellos no era gravoso el hacerlo», el Ayuntamiento insta a los vecinos («o sea cabeza de familia») a aportar 20 adoquines labrados por cada uno, «haciendo presente que aquel vecino que no estuviera en condiciones para prestar esta ayuda sería eliminado». En total se aportaron unos sesenta mil adoquines.

