Mi nombre es Francisco Jerónimo Rodríguez, y tuve el privilegio de ser el último arriero que subió en burra a la Sierra de Macael entre los años 1975 y 1977.
Durante esos dos años, mi recorrido diario me llevaba por las «Canteras del Río», «Antonio la Patrona», «Los Juanallos», y «Los Cortijeros». Subía cada día con la burra de José, el Pica-Higos, e incluso los sábados, cuando iba a la cantera de Los Juanallos a llevar agua. Y por eso digo que fui el último arriero, porque era el último que subía los sábados.
Mi jornada empezaba a la hora del recreo, sobre las 11 de la mañana. Salía del colegio y me dirigía al cortijo a aparejar la burra. Después pasaba por la fragua de Juan Barato para recoger las herramientas -punteros y barrenas- y de ahí, a casa de Paco Sacristán, donde las mujeres dejaban los cestos con la comida de sus maridos.
Subía a la sierra y repartía los cestos en las tres canteras. Mientras los canteros comían, yo iba a la Fuente Laza a por agua para ellos. Una vez que habían terminado, recogía los cestos vacíos y emprendía el camino de vuelta. Justo a tiempo para estar de nuevo en el colegio a las tres de la tarde.
Eran tiempos duros, pero llenos de aprendizaje y sacrificio. Y así, con cada paso de mi burra por aquellos caminos polvorientos, fui cerrando una etapa de la historia de Macael: la de los arrieros que con esfuerzo y constancia ayudaron a construir lo que hoy conocemos.
Francisco Jerónimo Rodríguez
